Propóleo y economía circular
20 de septiembre de 2025
La Reserva de la Biosfera Alto Bernesga abre una nueva vía de innovación alimentaria.
La Reserva de la Biosfera Alto Bernesga avanza en un proyecto innovador que investiga el uso del propóleo como conservante natural para la industria cárnica local, un sector clave en la economía de la montaña leonesa. Esta iniciativa, integrada en el proyecto internacional RES-MAB y desarrollada en colaboración con el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ICTAL) de la Universidad de León, se perfila como una oportunidad para reforzar la sostenibilidad del territorio mediante la conexión entre apicultura, ganadería e industria cárnica.
El proyecto parte de una premisa clara: el propóleo, una resina natural producida por las abejas, posee propiedades antimicrobianas y antioxidantes que podrían sustituir parcial o totalmente a determinados aditivos sintéticos utilizados tradicionalmente en la conservación de productos cárnicos. La posibilidad de reducir el uso de nitratos y nitritos en embutidos como el chorizo sin comprometer su seguridad alimentaria supone un avance significativo tanto para la salud pública como para el posicionamiento de los productos de la montaña como alimentos más naturales y de calidad diferenciada.

Para llevar a cabo este trabajo, la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga ha contado con la implicación directa de los apicultores del territorio, quienes están suministrando las muestras de propóleo que posteriormente son analizadas por el equipo de investigación del ICTAL. La doctora Eugenia Rendueles, investigadora principal del proyecto, está liderando el proceso de caracterización química de los extractos y su comportamiento en el entorno alimentario. Su trabajo consiste en identificar los compuestos activos presentes en el propóleo local, evaluar su capacidad de inhibición microbiana y estudiar su eficacia una vez incorporado a productos cárnicos reales.
Los primeros ensayos han permitido confirmar la eficacia del propóleo como conservante natural, demostrando que puede actuar como alternativa viable a los aditivos sintéticos más habituales. Según los análisis preliminares, los extractos de propóleo del Alto Bernesga presentan una actividad antimicrobiana notable y una estabilidad que los hace especialmente adecuados para este tipo de aplicaciones. De este modo, la colaboración entre apicultores, investigadores y la Reserva de la Biosfera está situando al territorio en la vanguardia de las soluciones innovadoras basadas en recursos locales.
El proyecto también tiene una dimensión económica y social destacada. Para los apicultores, la producción de propóleo ha sido tradicionalmente un subproducto de menor valor comercial en comparación con la miel. Sin embargo, la posible demanda industrial abre una oportunidad real de diversificación económica, añadiendo una nueva línea de ingresos sostenibles que refuerza la continuidad de la apicultura en la zona. Al mismo tiempo, la industria cárnica podría beneficiarse de un conservante natural de proximidad, reduciendo costes asociados al transporte y mejorando el valor añadido de sus productos.

De cara a los próximos meses, el proyecto entra en una fase clave: la realización de ensayos directamente con productores cárnicos del Alto Bernesga. La Reserva de la Biosfera comenzará a solicitar muestras de diferentes tipos de carne y embutidos a las empresas del territorio para estudiar cómo se comporta el propóleo en distintos formatos, composiciones y condiciones de curación. Este paso es fundamental para validar la aplicabilidad real del propóleo en el día a día de la industria y para ajustar las dosis y formulaciones necesarias para cada tipo de producto.
Además, esta nueva fase permitirá a los productores colaborar de manera activa en el desarrollo del conservante natural, aportando su experiencia y necesidades específicas. El objetivo es crear un modelo de economía circular en el que la apicultura, la ganadería y la industria cárnica del Alto Bernesga estén interconectadas a través de un recurso local que mejora la sostenibilidad de toda la cadena.

El proyecto posiciona al Alto Bernesga como un referente nacional en innovación alimentaria vinculada al territorio, combinando investigación científica de alto nivel con la gestión sostenible de los recursos y el fortalecimiento del tejido productivo rural. Lo que comenzó como una exploración dentro del marco internacional de RES-MAB se está consolidando como una iniciativa con proyección real, capaz de generar impacto económico, ambiental y social a nivel local.




