¿Cómo ha sido el 2025 en la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga?
17 de diciembre de 2025
Un año de territorio vivo: la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga cierra 2025 con más actividad, más alianzas y la mirada puesta en un 2026 aún más ambicioso.
El año 2025 quedará marcado en la trayectoria de la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga como un periodo especialmente intenso, diverso y significativo. Un año en el que la Reserva ha reforzado su papel como espacio de conservación y de desarrollo local, combinando ciencia aplicada, educación ambiental, cultura, igualdad y cooperación internacional. A lo largo de los doce meses, el territorio ha sido escenario de numerosas actividades e intervenciones que reflejan una idea clara: la Reserva no es solo un reconocimiento, sino un compromiso activo con las personas y con el entorno.
El inicio del año estuvo marcado por el impulso de proyectos estratégicos que han acompañado a la Reserva durante todo el ejercicio. Entre ellos, el proyecto internacional RES-MAB, financiado por el programa PRIMA, ha seguido consolidándose como una de las líneas de trabajo más relevantes. En este marco, la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga ha asumido un papel protagonista, no solo como socio colaborador, sino también como entidad líder de uno de los paquetes de trabajo, reforzando su posicionamiento dentro de la red de reservas mediterráneas.

Uno de los ejes más destacados de RES-MAB en 2025 ha sido el desarrollo de modelos de negocio innovadores vinculados al territorio. En colaboración con la Universidad de León y el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ICTAL), la Reserva ha avanzado en una investigación centrada en el uso del propóleo como conservante natural en la industria cárnica, una iniciativa que conecta apicultura, ciencia y producción local. A lo largo del año se han recogido muestras de propóleo de apicultores del Alto Bernesga, se han realizado análisis de caracterización y se han llevado a cabo visitas al ICTAL junto a profesionales del sector y personas interesadas, acercando la investigación científica a la realidad del territorio.
Paralelamente, la Reserva ha reforzado su compromiso con el sector agroganadero mediante la colaboración con la Asociación para la Recuperación de la Mantequera Leonesa (ARMALE). Este trabajo se enmarca en el objetivo de definir modelos de gestión ganadera adaptados al contexto local, apostando por sistemas de cría y cebo que mantengan el valor ambiental del manejo extensivo y contribuyan al equilibrio entre conservación y desarrollo rural al mismo tiempo que se busca la producción de carne de calidad premium. Para ello, este año se firmó el convenio marco entre la Universidad de León y la reserva bajo el cual se realizarán las futuras actuaciones durante los años 2026-2027.
El primer semestre del año estuvo también marcado por una intensa actividad en el ámbito de la educación ambiental y cultural. Con la llegada de la primavera y el verano, la Reserva desplegó un completo programa de actividades dirigido a públicos diversos, desde familias hasta población adulta. Rutas interpretativas, talleres, charlas y salidas de campo permitieron acercar a los participantes al conocimiento del territorio desde múltiples perspectivas: geología, botánica, fauna, fotografía de naturaleza o técnicas artísticas vinculadas al entorno, como la cianotipia.

Durante el verano, la Reserva volvió a demostrar su capacidad para combinar divulgación y participación, llevando las actividades a diferentes núcleos del territorio y generando espacios de encuentro en los que el conocimiento científico, la memoria local y la curiosidad se dieron la mano. El cierre del programa estival dejó una sensación compartida de aprendizaje colectivo y de comunidad, confirmando la importancia de la divulgación como herramienta de transformación social.
Este compromiso tuvo un reconocimiento especial durante el Congreso Mundial de Reservas de la Biosfera, celebrado en 2025, donde la participación de la gestora de la Reserva del Alto Bernesga en una sesión dedicada a las mujeres en las reservas de la biosfera supuso un respaldo a dos décadas de trabajo constante y silencioso en favor de un desarrollo más justo e inclusivo.

El otoño continuó con una agenda intensa de actividades culturales, formativas y divulgativas. Charlas sobre patrimonio histórico, trashumancia o fauna nocturna, como los murciélagos, pusieron el foco en elementos a menudo desconocidos o estigmatizados, reivindicando su valor ecológico, cultural y social. Todas estas actividades no solo ofrecieron contenidos técnicos, sino que fomentaron una relación más cercana y consciente con el medio natural. A lo largo de todo el año, más de 1200 personas vivieron experiencias compartidas que reforzaron el vínculo entre personas y territorio.
Al mismo tiempo, la Reserva impulsó varios proyectos estratégicos que han tenido como resultado la elaboración de publicaciones clave para el territorio. El proyecto BIOCICLA culminó con la edición del recetario “Recetas de MontaÑAM!”, fruto de un proceso colectivo que implicó a personas de toda la reserva y que puso en valor la gastronomía local. Por su parte, SERVISFERA dio lugar a la publicación de la Guía de Servicios Ecosistémicos, utilizada también en acciones educativas en centros escolares para acercar al alumnado los beneficios que la naturaleza aporta a la sociedad. Finalmente, el proyecto TURISBERNESGA se materializó en el Plan Estratégico de Turismo, un documento que marca la hoja de ruta para el desarrollo del ecoturismo en el Alto Bernesga durante los próximos diez años.
La proyección exterior de la Reserva tuvo uno de sus hitos más relevantes en la Reunión de Mitad de Proyecto de RES-MAB, celebrada en la Reserva de la Biosfera de Mont-Ventoux (Francia). Durante varios días, los socios internacionales evaluaron los avances del proyecto, identificaron retos y definieron los próximos pasos a seguir. La participación activa de la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga en las dinámicas de trabajo, en el taller de igualdad de género y en los debates sobre innovación científica reafirmó su papel dentro de la red internacional.

El año 2025 coincidió además con la celebración del 20º aniversario de la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga, un hito que invitó a mirar atrás con perspectiva. Dos décadas de trabajo han demostrado que la conservación del patrimonio natural y cultural solo es posible cuando se construye desde la implicación local, la cooperación y la constancia. Este aniversario no se vivió como un punto de llegada, sino como una oportunidad para reafirmar el compromiso con el territorio y con las generaciones futuras.
Al cerrar el año, la sensación compartida es clara: 2025 ha sido un año repleto de actividad, de aprendizaje y de colaboración. Un año que ha consolidado proyectos, ha abierto nuevas líneas de trabajo y ha fortalecido alianzas dentro y fuera del territorio. Pero, sobre todo, ha sido un año que ha recordado que una Reserva de la Biosfera es un espacio vivo, en continua construcción.
El 2026 se presenta con nuevos retos y con la ambición de seguir avanzando. Más proyectos, más participación, más conocimiento compartido y más territorio cuidado. Porque si algo ha demostrado este 2025 es que cuando se trabaja desde la cercanía, el rigor y el compromiso, el futuro no se espera: se construye, paso a paso, desde el propio territorio.




